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El método científico es una herramienta para resolver problemas. Puede verse muy rígido, pero en efecto no lo es. Es como el ajedrez, un juego que tienen reglas claras y limitantes que definen la forma en que puedes mover cada pieza, pero en donde es posible que cada jugador desarrolle un estilo propio, aplicando su conocimiento e inteligencia mientras sigue las reglas establecidas. De la misma forma, en el método científico puedes aplicar un estilo y desarrollar estrategias propias, y con práctica, convertirte en un “gran maestro” de la investigación.
El método científico consiste en pasos bien definidos. Saltarse uno de estos pasos puede constituir un desastre en tu investigación (al igual como sería exponer tu rey en el ajedrez). Clásicamente el método científico consta de los siguientes pasos:

  • Definición del problema a investigar
  • Revisión de la literatura
  • Formulación de una o más hipótesis
  • Probar tu hipotesis
  • Establecer una tesis
  • Publicar los resultados

Definición del problema a investigar
Elegir el problema es el ejercicio de determinar que vas a estudiar. En este paso debes presentar la relevancia del sujeto de estudio, definir las circunstancias en que se presenta, la razón por la que afecta a un proceso, o cual es la causa del problema que haz decidido investigar.
Una buena forma para identificar el objeto de investigación es responder a las siguientes preguntas: “¿qué estoy estudiando?” y “¿qué me motiva a realizar este trabajo?

Revisión literaria
La revisión de la litaratura no sólo debe ser un listado de papers, reportes o libros que leíste y que están relacionados en alguna manera con tu trabajo. Debe ser una revisión crítica sobre el material consultado.
Esta revisión debe aportar en la definición del problema investigativo y explicar las oportunidades a explorar en tu trabajo.
La revisión de la literatura debe responder a la pregunta: “¿Qué se ha hecho sobre el problema que estamos investigando?

Formulación de la hipótesis
Una buena hipótesis debe proponer una o más soluciones al problema que decidiste investigar. Puede entenderse como la mejor interpretación del problema, incluyendo las causas principales y su solución. Una forma de definir tu hipótesis es responder a la siguiente pregunta con el mayor detalle posible: “¿Qué causa mi problema y cuándo ocurre?“. Esto tiene más que ver con comprender la naturaleza del problema y definir mejor el problema a estudiar a encontrar una solución.

Comprobando tu hipótesis
Los científicos no aceptan una hipótesis que no se puede probar. Para probar tus hipótesis necesitas otener datos. Esto significa recopilar información que pueda reforzar, modificar o rechazar una hipótesis planteada. Se debe ser imparcial y entender que tu hipótesis solamente será buena si puede resistir todas las pruebas posibles que realizarás para probarla o refutarla. Si tu hipótesis falla, puedes formular una mejor. A través de este proceso de desafiar tu hipótesis, ciertamente mejorarás algo – tu conocimiento sobre el problema. Puedes validar tus hipótesis respondiendo detalladamente a la pregunta: “¿Qué he hecho para probar mi hipótesis?.”

Establecimiento de una tesis
Una vez que tu hipótesis ha sido exhaustiva y honestamente probada, y eventualmente modificada, se puede considerar como tu tesis. Es muy posible que esa hipótesis haya sido modificada considerablemente desde su planteamiento original. Esta tesis, una vez pública será testeada indefinidamente por otros investigadores. Y más importante aún, tu tesis se considerará una hipótesis para otros investigadores.

Al momento de publicar tus resultados debes describir todos los pasos que te tomaron para establecer tu tesis. La ciencia requiere demostración, verificación y reproducibilidad. No se aceptarán argumentos sin un razonable cuerpo de evidencia para respaldarlos. En la ciencia, se asume que todos los fenómenos tienen una causa definida. Los fenómenos que no tienen explicación razonable son milagros o interpretaciones erróneas de la observación o de la naturaleza.